Introducción

El término Gesamtkunstwerk — «obra de arte total» — se asocia habitualmente a Wagner y a la idea de reunir varias artes. Conviene precisar de dónde procede, qué significó en su contexto y qué crítica suscitó.

1. El término y su atribución

El término Gesamtkunstwerk no fue acuñado por Wagner, sino por el filósofo K. F. E. Trahndorff en Ästhetik oder Lehre von Weltanschauung und Kunst («Estética o doctrina de la cosmovisión y del arte», 1827). Wagner lo empleó, aunque no como su etiqueta principal. Sus formulaciones centrales figuran en tres escritos — Die Kunst und die Revolution («El arte y la revolución», 1849), Das Kunstwerk der Zukunft («La obra de arte del futuro», 1849) y Oper und Drama («Ópera y drama», 1850–51) — en los que habla sobre todo de «la obra de arte del futuro» (das Kunstwerk der Zukunft) y de «la obra de arte común» (das gemeinsame Kunstwerk).

2. El modelo: la tragedia griega

El punto de partida de Wagner es un diagnóstico histórico. En la tragedia griega (Esquilo) las artes permanecían unidas — palabra, música y danza formaban un solo acto —; tras los griegos se separaron y degeneraron en géneros aislados. El Gesamtkunstwerk es el intento de reconstruir esa unidad perdida.

Y no consiste en «mezclar» artes yuxtapuestas, sino en reunirlas en un solo drama donde cada arte encuentra su necesidad. La danza aporta el gesto, la música la interioridad, la poesía la palabra y la acción. El drama es el fin, y la música y la poesía se le subordinan como medios. Lo que Wagner censura en la ópera convencional es justamente la mera mezcla de «efectos sin causas»: cada arte buscando su efecto propio sin necesidad dramática.

3. La dimensión social y política

Los escritos de 1849 están marcados por el socialismo revolucionario (Feuerbach, Bakunin, Proudhon): el Gesamtkunstwerk es obra del pueblo (Volk) y no del artista individual, y se alza contra la «industria del arte». El festival de Bayreuth fue su intento de realización, aunque en la práctica quedó controlado por el propio Wagner, en tensión entre el ideal colectivo y el control del genio. Además, el proyecto se entrelaza con el nacionalismo y el antisemitismo de Wagner y fue después apropiado por el nazismo.

4. La crítica de Benjamin

La crítica decisiva es la de Walter Benjamin, que acuñó la expresión «estetización de la política»: el fascismo sería la «obra de arte total» de la política, la fusión de arte y política destinada a absorber al individuo en un espectáculo de masas. El Gesamtkunstwerk posee así un fondo totalitario: la aspiración a la totalidad puede devenir control total. El concepto resulta ambivalente — ideal estético de unidad y, a la vez, riesgo de totalización que anula lo particular y lo libre.

La recepción posterior confirma esa ambivalencia: Nietzsche lo abrazó en El nacimiento de la tragedia (1872) para después rechazarlo, y el concepto influyó en el Simbolismo, la Bauhaus y el cine, siempre reinterpretado.

Conclusión

Puede afirmarse con seguridad que el término no es originario de Wagner, que su ideal es la reconstrucción de la unidad de las artes sobre el modelo de la tragedia griega y que comporta un fondo totalitario señalado por Benjamin. No debe afirmarse que el Gesamtkunstwerk sea una simple «mezcla de artes», ni que Wagner lo designara con ese término de manera principal. La tensión entre unidad y totalización que plantea este concepto guarda relación con la cuestión de la unidad del conocimiento, tratada en Realidad, disciplinas y unidad del conocimiento.

Referencias

Fuentes primarias

  • Wagner, R., Die Kunst und die Revolution (1849), Das Kunstwerk der Zukunft (1849) y Oper und Drama (1850–51).
  • Benjamin, W., Das Kunstwerk im Zeitalter seiner technischen Reproduzierbarkeit (1936).
  • Nietzsche, F., Die Geburt der Tragödie (1872).

Fuentes secundarias

  • Trahndorff, K. F. E., Ästhetik oder Lehre von Weltanschauung und Kunst (1827).