Introducción

«Ora et labora» — «reza y trabaja» — se presenta a menudo como el lema de la espiritualidad benedictina y como si resumiera la Regla de San Benito. El examen de las fuentes muestra que la atribución es inexacta y que la fórmula omite un elemento esencial.

1. La fórmula no está en la Regla

La frase «ora et labora» no aparece en ningún capítulo de la Regula Benedicti, ni en el capítulo 48 (sobre el trabajo manual) ni en los otros setenta y dos. Así lo han mostrado los benedictinos Terrence Kardong y Marie-Benoît Meeuws (1992): la fórmula es de origen relativamente reciente y no figura en la historia benedictina con anterioridad al siglo XIX.

Su fuente probable es el abad Maurus Wolter, de la abadía de Beuron, en Praecipua Ordinis Monastici Elementa («Elementos principales de la Orden monástica», 1880), donde escribe: «Hinc vetus clarissimaque illa monachorum tessera: Ora et labora!» — «de ahí esa vieja y clarísima consigna de los monjes: ¡ora y trabaja!». El lema se difundió en el contexto del renacimiento benedictino del siglo XIX.

2. La tríada real de la Regla

Lo que la Regla realmente enseña no es una pareja, sino una tríada de ocupaciones que organizan la jornada. El opus Dei — la Obra de Dios, el Oficio divino —, sobre el cual se afirma «nihil operi Dei praeponatur» («nada se anteponga a la Obra de Dios», RB 43,3). La lectio divina — la lectura orante y meditativa —, a la que RB 48,1 suma a la advertencia «otiositas inimica est animae, et ideo certis temporibus occupari debent fratres in labore manuum, certis iterum horis in lectione divina» («la ociosidad es enemiga del alma; por eso los hermanos deben ocuparse en unas horas en el trabajo manual y en otras horas fijas en la lectura divina»). Y, en tercer lugar, el labor manuum — el trabajo manual —.

La Regla persigue un equilibrio entre esos tres polos contra la ociosidad, y no una exaltación del trabajo por sí mismo: el trabajo es moderado y está subordinado al opus Dei.

3. Lo que el lema omite

El punto decisivo es que la fórmula «ora et labora» omite la lectura. La forma ampliada «ora et labora et lege» (con la rima «Deus adest sine mora» —«Dios está presente sin demora»—) que suele citarse como «fórmula medieval» no está atestiguada en las fuentes medievales: es una reconstrucción mnemotécnica moderna que restaura el tercer elemento que el lema de Wolter había suprimido.

La omisión no es banal. La lectio divina constituye el polo intelectual y contemplativo de la vida benedictina: la lectura que se rumia, se medita y se torna oración. Un lema que reduce la vida monástica a «oración y trabajo» pierde precisamente el componente del estudio.

Conclusión

Puede afirmarse con seguridad que «ora et labora» no es benedictino, que procede del siglo XIX (Wolter, 1880) y que la Regla enseña una tríada — oración, lectura y trabajo — de la que el lema omite la lectura. No debe afirmarse que la fórmula resuma fielmente la espiritualidad benedictina, ni que la forma ampliada «et lege» sea medieval. La relación entre la lectura entendida como contemplación y la estructura contemplar–transmitir se estudia en La tradición intelectual dominicana.

Referencias

Fuentes primarias

  • Regula Benedicti, caps. 43 y 48.
  • Wolter, M., Praecipua Ordinis Monastici Elementa (1880).

Fuentes secundarias

  • Kardong, T., comentario a la Regula Benedicti.
  • Meeuws, M.-B., sobre el origen de la frase «ora et labora» (1992).